El canto de la sirena

El contacto con la naturaleza, se a ido perdiendo conforme avanza la urbanizacion.  Vamos percibiendo menos los sonidos, nos abruman los ruidos urbanos, y no pones atencion a los sonidos de los pajaros, del viento y demas. Don Julian Santana Barrera ejemplifica uno de los ultimos ermitaños urbanos, salto al ojo publico de la forma mas peculiar. El lago de Xochimilco permanecio por mucho tiempo olvidado, en los noventas se creo un programa de rescate del lugar, limpiandolo de todo el desecho humano y la misma contaminacion natural del lugar. Quedo al descubierto una chinampa, en la cual habia una casa humilde, pero lo realmente sorpresivo era la cantidad de muñecas que habia por todos lados, en la casa, en los arboles, en todos lados. Se empezo a referirse al lugar como La Isla de las Muñecas, y desenterro una historia realmente facinante. Durante los cincuentas Don Julian iba al pueblo a vender sus verduras y a tomar en la cantina, reservado y sin conocidos, su desaparicion no llamo la atencion de nadie, fue hasta los noventas que se supo que vivia en su chinampa desde entonces, se alimentaba de lo que sembraba, de su pesca diaria, sus unicos visitantes eran su hermana y sobrino. El contaba que cuando llego algunas de las muñecas ya estaban y con el paso del tiempo el fue juntando mas, sacandolas del lago mismo o de la basura, contaba que una niña se habia muerto ahogada ahi donde el vivia y que juntaba las muñecas para que su espiritu se divirtiera, ademas de que las muñecas le daban proteccion a el contra los malos espiritus. Llego a declarar en una de las varias entrevistas televisivas que dio, que las muñecas jugaban y reian en la noche, cosa que a el no le inquietaba porque ya estaba acostumbrado a su sonido. Atrayendo visitantes por lo peculiar e incluso tetrico del lugar, el disfrutaba platicar de sus muñecas, de las cuales tenia una favorita La Moneca, que ponia por todos lados,cambiandole su ropa y sus lentes. Don Julian lamentablemente murio a los 80 años en el 2001, ahogado en el mismo lugar donde durante decadas pescaba. Preguntando a su sobrino como habia sucedido, relato que estaba pescando, despues de haber pescado un pez grande, Don Julian le dijo a su sobrino que le iba a cantar a la sirena, porque se lo queria llevar. Ya anteriormente se lo habia querido llevar, pero el siempre la convencia cantandole que lo dejara vivir mas tiempo. Perdiendolo de vista un corto perdiodo de tiempo, su sobrino lo encontro ahogado, dejando cientos de muñecas huerfanas. Tal vez en su aislamiento, Don Julian podia escuchar cosas a la que nosotros ya no estamos acostumbrados a escuchar.

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7 abril, 2010. culturas, México.

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